En el informe Nuevas Capacidades para Nuevos Empleos Previsión de las capacidades necesarias y su adecuación a las exigencias del mercado laboral de la Comisión de las Comunidades Europeas se augura que dentro dentro de 10 años se producirá un aumento de la demanda de trabajadores muy cualificados y flexibles y un incremento de los empleos cualificados. Todo ello a causa de varios factores interrelacionados entre si, como la globalización y el aumento del comercio internacional; la transición hacia una economía de baja emisión de carbono; la aplicación de las tecnologías, especialmente las TIC; los cambios en la organización del trabajo, etc.
En UE-25, entre 2006 y 2020, la proporción del empleo que requiere un alto nivel de estudios pasará del 25,1% al 31,3% del total; la demanda de cualificaciones medias también aumentará, del 48,3% al 50,1%. Ello supondrá, respectivamente, 38,8 y 52,4 millones de posibles empleos de nivel alto y medio. Por el contrario, al mismo tiempo, la proporción del empleo que precisará un nivel de estudios bajo disminuirá del 26,2% al 18,5%.
Estas estimaciones evidencian la necesidad de ampliar los Programas de Aprendizaje Permanente (PAP) a los trabajadores poco cualificados, ya que son más vulnerables en el mercado laboral y los primeros perjudicados por la crisis. La probabilidad de los adultos poco cualificados de beneficiarse del aprendizaje permanente es siete veces inferior a la de los que tienen un elevado nivel de estudios. Y es que se hace muy poco por mejorar y adaptar las capacidades de los trabajadores de más edad.
Es preciso facilitarles el acceso a una formación de calidad y adaptada al mercado laboral y proporcionarles los mecanismos necesarios para que puedan formarse en otros países y acabar, de ese modo, con la inmovilidad que les caracteriza.



2. En el mundo laboral