Las políticas de movilidad generadas desde la UE, no se centran únicamente en el ámbito educativo sino también en el laboral. No sólo porque formarse en el extranjero ofrece más posibilidades a la hora de encontrar un empleo, sino también porque existen diferentes programas como es el de Leonardo da Vinci, destinados a beneficiar a las personas en el mercado laboral, ya sea desempleadas o en formación permanente. En el Análisis de la repercusión de los proyectos de movilidad LEONARDO da VINCI (LdV) sobre los jóvenes en formación y los jóvenes en el mercado laboral e influencia de los factores socioeconómicos 2007, llevado a cabo por la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea, se extrae que entre los años 2000 y 2006, entre todos los países participantes, se han beneficiado de las acciones de movilidad transnacional unas 371.000 personas, principalmente jóvenes que representan el 75% de los participantes.
Estos resultados justifican sobradamente cualquier política en movilidad y no sólo porque mejora la empleabilidad de sus usuarios, sino porque también puede ayudar a superar la paradoja de la inmovilidad: a pesar de encontrarnos en una crisis grave, sigue habiendo puestos de trabajo sin cubrir en determinados países y sectores por falta de los perfiles adecuados.
Asimismo, la Comunicación de la Comisión sobre el empleo de junio de 2009 consideró el fomento de la movilidad como una de las prioridades fundamentales para superar la recesión actual e impulsar la creación de empleo. Destacó especialmente que la movilidad puede ofrecer una oportunidad a los jóvenes desempleados para mejorar sus competencias.



2. En el mundo laboral