Los estudios de satisfacción nos permiten conocer la percepción que los usuarios tienen de los productos o servicios que ofrece una organización, siendo una herramienta de gestión importante a la hora de dar apoyo a la toma de decisiones en materia de planificación (priorizar líneas o servicios, conocer el grado de aceptación de determinados productos, el grado de fidelización, etc.).
Hay multiplicidad de técnicas que permiten llevar a cabo un estudio de satisfacción. Sin embargo, a la hora de planificarlo hay que poner especial interés en 3 elementos clave que determinarán la cantidad y la calidad de la información recogida y su posterior análisis:
- La definición de los objetivos del estudio
- El diseño de la metodología, la forma de obtener la información y los controles de calidad adoptados (elaboración de una muestra representativa, definición del sistema de recogida de datos más adecuado, diseño del instument de medida, etc.)
- La integración del estudio de satisfacción en el sistema de evaluación longitudinal de la organización.
En este sentido, un estudio de satisfacción desarrollado con rigor y con una metodología sólida permitirá obtener información precisa sobre:
- La importancia y notoriedad de atributos asociados a la organización
- El conocimiento y uso de los servicios y/o equipamientos
- La importancia y valoración de:
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La actividad de la organización
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El equipo humano
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Los servicios y equipamientos
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Atención recibida
- La comunicación (interna y externa)
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- El grado de satisfacción global y de fidelización de los usuarios
- Los puntos fuertes y débiles de la organización
- Las expectativas y necesidades de los usuarios
Así pues, en la práctica, un diseño esmerado de la investigación permite medir y sistematizar la información de manera fiable convirtiéndose en una herramienta para identificar y desarrollar planes de mejora por parte de la organización.


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