El sector que más está sufriendo la crisis, si no ha sido la causa, es el de la construcción y el inmobiliario, y afecta en todos a los estratos sociales. Nos encontramos en un círculo vicioso donde la falta de confianza, de crédito y de liquidez están haciendo descender las ventas y, más ligeramente los precios tanto de primera como de segunda residencia. Eso ha provocado un exceso de stock, difícil de digerir.
A pesar de eso, hay un aspecto a considerar: la demanda.
Quizás no a corto plazo, por lo mencionado. Pero a medio, hay evidencias empíricas que justifican pensar que el deseo de emancipación entre los jóvenes y de mejora del hogar reavivará el sector.
En el estudio La vivienda en Catalunya 2005 realizado por DEP Instituto, por encargo del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya se anunciaba que el 65,7% de la población catalana tenía interés en cambiar de vivienda por emancipación (20,3%) o mejora (45,4%). Eso significa la necesidad de 254.000 nuevas viviendas. Hay que recordar el retraso comparativo respecto de Europa de la edad de emancipación de nuestros jóvenes, de como mínimo 25 años, y que el elevado coste de la vivienda ha tenido un efecto en la dimensión de los mismos que genera incomodidades evidentes al crecer con hijos los hogares.

Este mismo estudio se ha realizado en el 2007, aunque los datos todavía no han sido publicados. Está la previsión de seguir actualizándolo, bianualment.
Teniendo en cuenta los resultados de este el último estudio "La vivienda en Cataluña 2007-2008" todo hace pensar que cuando el mercado crediticio se recupere y los precios de las viviendas bajen suficientemente, el sector de la construcción e inmobiliario puede recuperarse.
A pesar de este rayo de esperanza, hace falta no olvidar que la problemática de la vivienda es el factor principal de exclusión social y que el impacto de la crisis financiera puede dejar una parte de las clases medias en una situación económica todavía más precaria.


3. Educación y Formación