Se ha argumentado ampliamente que uno de los factores clave para poder hablar de crisis económica es la percepción psicológica de las personas de su situación hacia el presente y el futuro.
Estaríamos hablando del propio convencimiento de los ciudadanos de la existencia de una coyuntura económica desfavorable, más allá de la propia realidad. Si consideramos éste como uno de los últimos peldaños para hablar de "crisis económica", puede resultar relevante el estudio de cuáles son las percepciones tan individuales, como generales, hacia el contexto económico de los ciudadanos.
Para desarrollar esta tarea, contamos con los datos de Barómetro de Opinión Política del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Catalunya. En la oleada de febrero del 2009 se desprende que el principal problema de Catalunya es el desempleo y la precariedad laboral (44,1%). Por otra parte, la mayoría de los ciudadanos considera la actual situación económica catalana como mala o muy mala (68,9%). Además, el 45,3% está convencido que la situación económica será peor de aquí a un año.
No obstante, las percepciones a nivel particular de la población no son tan pesimistas como las emitidas a respeto al conjunto de la comunidad. En este sentido, las respuestas referentes a la situación económica personal muestran cómo el 55,2% de los ciudadanos asegura que su situación económica personal es igual a la de hace un año, es decir, en plena euforia económica.
Por otra parte, el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de enero de 2009 para todo el Estado presenta resultados parecidos a los obtenidos en el caso de Catalunya. El 67,7% de los ciudadanos califica la situación económica del país de mala o muy mala, mientras que el 39,5% considera que ésta tenderá a empeorar.
Dichos datos hacen pensar que, seguramente, las percepciones en relación a la incidencia a nivel individual de la crisis no son tan elevadas como las percepciones desfavorables hacia el contexto económico general. En esta tarea de convencimiento, además de las percepciones referentes a vivencias concretas (reducción de la capacidad de ahorro, pérdida del trabajo, etc.) también juegan un papel clave los medios de comunicación y las disputas dialécticas entre partidos, entre otros factores.
Hace falta interpretar estos datos como complementarios a los sobradamente difundidos por los medios de comunicación y referentes a grandes indicadores de tipo económico; en este caso, hemos pasado a estudiar las sensaciones individuales, en lugar de los indicadores objetivos de contexto. En este sentido y asumiendo como agentes clave de configuración de las percepciones individuales los medios de comunicación, se puede considerar como esencial la necesidad de que éstos también se orienten a la difusión de las oportunidades que ofrece el actual contexto. Se ha evidenciado desde muchos sectores la necesidad de ingentes cantidades de profesionales. Estamos hablando de sectores como el de las tecnologías de la información y el conocimiento o como el referente al nuevo sistema de la dependencia. Se tiene que transmitir, además, la relevancia de los procesos educativos y de formación para afrontar la actual situación, así como también procesos de ajuste del sistema educativo y el mundo del trabajo.


3. Educación y Formación