Desde tiempos recientes, la evaluación de las políticas públicas se ha convertido en una tarea casi de carácter obligatorio para las diferentes instituciones públicas. Este fenómeno se explica por los beneficios derivados de la utilización de estos procesos de análisis a través de los cuales se es capaz de detectar las disidencias entre el efecto real de las políticas públicas y el efecto esperado por sus aplicadores. De la misma manera, la observación de las políticas públicas favorece una mayor satisfacción de las necesidades de carácter social.
El estudio de las políticas públicas contribuye a la mejora de los procesos de toma de decisiones al mismo tiempo que aparece como un instrumento útil para el rendimiento de cuentas por parte de los organismos públicos. Finalmente, en relación a sus utilidades cabe destacar su capacidad de asentar precedentes útiles en los futuros procesos de implementación de programas.
Atendiendo a sus finalidades, de entre los tipos de análisis posibles, se pueden destacar varios. Uno de los más notables es el análisis coste-beneficio que intenta adivinar cuál es la relación entre los costes del programa implementado y sus beneficios en términos económicos.
Otros análisis pretenden testar la eficacia de una determinada política. Esta era la intención del análisis de la campaña publicitaria “Al cotxe, primer Clac i després Rum” que, mediante técnicas de investigación de tipo cualitativo, confirmó que la campaña había sido eficaz, teniendo en cuenta que los resultados obtenidos a través del análisis confirmaban los objetivos pretendidos por los profesionales de la administración. Por otra parte, otros análisis están interesados en conocer la eficiencia de una determinada política, por ejemplo, cuáles han sido los inputs del programa en relación al nombre de usuarios del mismo.
La evaluación de las políticas no se ha de limitar a estudiar los resultados, sino que también debe ser ambiciosa en cuanto al estudio de los procesos de ejecución. Esta ha sido una de las pretensiones de la oncena oleada del Observatori Sociològic de Sant Cugat donde se ha testado el conocimiento y la valoración de algunos proyectos iniciados por el consistorio, aunque no finalizados. Es por este motivo, que en muchos casos, aparece como necesaria la evaluación de programas no totalmente realizados. A través de esta estrategia, es posible analizar si la línea de implementación va por buen camino.
Miriam Gabriel Borrull,
Técnica de proyectos de DEP.


Editorial