Orientación se ha asimilado
a menudo con información.
Con un bombardeo de datos sobre estudios
y profesiones. Especialmente centrada
en los estudiantes de secundaria,
de forma muy sesgada potenciando
la salida hacia el sistema universitario,
pensando principalmente en el alumnado
exitoso de ESO y Bachillerato y descuidando
demasiado a menudo el abanico de
itinerarios existentes o el trabajo
necesario del conocimiento de uno
mismo.
Hay que tener presente que la función
principal de la orientación
es ayudar en la planificación
de la carrera a lo largo de toda
la vida. Se trata, pues, de un sentido
global y transversal de la orientación
y para todas las personas, que va
más allá de un momento
concreto de transición, del
paso de unos estudios secundarios
a unos superiores o entre unos estudios
y el acceso al mercado de trabajo.
La orientación es una tarea
con la que, si conseguimos transmitir
su importancia pronto, desde la escuela,
podremos dotar a la persona
de unas competencias que aplicará de
forma natural en las múltiples
decisiones que tomará en el
transcurso de la vida académica
y profesional. La orientación
implica proporcionar herramientas
e instrumentos para que las personas
consigan ser autónomas en
sus decisiones.
Para que esto sea posible, la orientación
se tiene que dirigir a las personas
pero también a las instituciones
y profesionales que tratan estas
personas a lo largo de su carrera
académica y profesional. Entre
todos, tenemos que trabajar los tres
bloques principales que intervienen
en la base de una buena elección:
autoconocimiento, conocimiento de
la oferta académica y conocimiento
del mundo laboral. Con el trabajo
de estos tres ámbitos, y sobre
todo con énfasis en el primero,
conseguiremos que la persona se conozca
y conozca el mundo en el que se moverá.
De esta manera, podrá anticipar
y planificar su carrera, ahorrándose
trayectos inadecuados, evitando posibles
fracasos y asegurándose motivación
y confianza para alcanzar sus objetivos
de futuro.
Con una orientación integral
de este tipo, no vinculamos la orientación
sólo al fracaso, sino a fomentar
el éxito personal y profesional
desde jóvenes y para toda
la vida. Que esto sea posible, pasa
por el compromiso de la administración
(tal como recomienda la OCDE) que
ha de definir políticas educativas
que contemplen la orientación
de forma integral y potenciarla desde
todos los niveles educativos.
En Educaweb.com, desde 1995 hemos
acompañado en la implantación
de esta tarea de orientación
a más de 200 centros, instituciones
educativas y administraciones locales
y autonómicas.